Antes de tocar tu sitio necesitamos entender qué está pasando realmente: qué frena el rastreo, qué contenido no compite y qué señales locales faltan. La auditoría convierte eso en hallazgos priorizados, no en una lista genérica de 200 errores sin contexto.
Empecemos por el diagnóstico. Después decidimos juntos qué prioridad tiene más sentido.